A muchos de nosotros nos encantan las pieles naturales o sintéticas, sobre todo si son para decorar nuestro hogar. Muchísimas revistas y blogs de decoración proponen utilizarlas como alfombras, mantas para el sofá, para las sillas del comedor o para la cama.

Este tipo de combinaciones nos hablan de decoraciones de estilo nórdico o escandinavo, en la que las pieles además de tener una función ornamental, se utilizan como prenda de abrigo imprescindible incluso para el hogar. Le dan un toque acogedor y cálido a la estancia, además de una elegancia y suntuosidad únicas.

También podemos verlas en decoraciones de corte clásico o colonial, con pieles de vaca o ternera al natural, tintadas o impresas con un estampado que imita los dibujos de la piel de otros animales, como el leopardo, la cebra o el tigre. Otro tipo de pieles utilizadas como alfombras o plaids, son las de la oveja, totalmente blancas o teñidas en cualquier otro color.

Tanto unas como otras darán un plus de calidez y personalidad a tu hogar durante los meses más fríos del año. Por eso, quizás con la subida de las temperaturas, sea conveniente poner al día nuestros espacios, guardando las pieles y optando por tejidos más frescos como el sisal o el hilo.

Las pieles de vaca quizás podamos conservarlas durante el verano, poniendo especial cuidado en su mantenimiento. Las de oveja o las sintéticas de pelo largo, sí que es conveniente que las lavemos y guardemos hasta el próximo invierno.

¿Pero cómo se lavan o acondicionan las pieles? En la entrada de hoy, te damos unos sencillos y prácticos consejos para dejarlas como nuevas.

PASO 1 – Mantenimiento habitual

En ambos casos, la clave es repasarla a menudo con la aspiradora para eliminar el polvo, siempre siguiendo el sentido natural del pelo, o bien, sacudirla con una palmeta de mimbre.

PASO 2 – Cómo actuar ante una mancha

En caso de que el pelo se manche debido a derrames de comida, bebida u otros, la solución es limpiarlo con un paño humedecido en agua tibia con un poco de jabón neutro. La clave está en no empapar el cuero. Es necesario tratarlo con cuidado, pasando el paño de algodón en el sentido del pelo y sin frotar demasiado. De esta forma, evitarás que la mancha se expanda o se vuelva permanente.

Nunca utilices disolventes para limpiar la piel, los metas en la lavadora o en la secadora, ni mucho menos, la planches.

PASO 3 – Lavado y secado de la pieza antes de guardarla

En la línea de lo comentado anteriormente, vamos un paso más allá y procedemos al lavado previo al guardado de la pieza. Las de cuero o piel de vaca, no es necesario ni recomendable que las lavemos, por lo que nos limitaremos a aspirarle el polvo y a repasarla con un trapo humedecido en una solución de agua tibia y un 5% de vinagre blanco. Con ello aseguraremos su limpieza y su mantenimiento en perfecto estado. Como se trata de alfombras finas, no será necesario retirarlas, pues éstas a parte de cumplir su función estética, aislarán nuestros suelos del calor.

Fuente Ambar

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